¿No que no…?
10/02/2026
Autor: Dra. Cintia C. Robles Luján
Cargo: Profesora Formación Humanista y de la Facultad de Filosofía y Teología

Qué sería del mexicano sin sus dichos, frases, sentencias, retruécanos y expresiones populares que integran la pluralidad y riqueza de los mexicanismos que forman parte de nuestra identidad cultural, cuya transmisión condensa una sabiduría generacional, pues quién no recibió la enseñanza del abuelo o de la abuela a través de sus dichos que le caracterizaban en la familia y en su comunidad. ¡Madre mía! ¡Aquí encontrábamos la auténtica filosofía del mundo!

No hace mucho se me obsequió un libro por su autor, colega y amigo, de interesante y recomendadísima lectura, titulado La historia del habla de Tin Tán de José Manuel González Freire; esta obra pretende ser un apoyo para la enseñanza del español en México en sus regionalismos y mexicanismos. Nos recuerda el personaje de Tin Tán, seudónimo de Germán Valdés, conocedor de varias lenguas, uno de los actores de comedia más importantes de la  Época de Oro del cine mexicano, junto a Mario Moreno, quien a través de su personaje “Cantinflas” dio origen al acto de “cantinflear” e incorporándose a la Real Academia Española desde 1992  y se define como “hablar o actuar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada con sustancia”, junto con otras expresiones resonantes como "No sospecho de nadie, pero desconfío de todos" y "Como dijo ese gran poeta, que no dijo nada...".

Así los mexicanismos los vemos representados en clave cinematográfica, literaria y musical, como aquella canción de 1996 “Chilanga banda” interpretada por Café Tacuba y escrita por Jaime López; entre muchas otras. Así se presentan como un lenguaje de comicidad, que nos divierte y al mismo tiempo nos quieren transmitir alguna enseñanza sobre la vida, el carácter, la gratitud o estilos de vida, en frases desde “Al mal tiempo buena cara”, “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, “cuando tú vas, yo ya fui”, “Me tenías con el Jesús en la boca”, “Al caballo regalado no se le ve el diente”, “Lo que no es para ti, aunque te pongas; y lo que es para ti, aunque te quites”, hasta la tan recurrente y exitosa fórmula comercial “Hoy no se fía, mañana sí”, todas ellas al final sentencias que reflejan una experiencia, una vivencia que a través de humor y el sarcasmo nos han ayudado a entender el mundo y hasta cómo comportarnos. El dicho de mi abuelo era “Pero ni yo”, le gustaba leer revistas de política, periódicos y libros, fue manager de un equipo de béisbol y amigo cercano de Juan Sabines, padre del poeta Jaime Sabines. En 1995, su dicho fue publicado en un periódico de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Que recordar y vivir estas expresiones nos permitan honrar a nuestros abuelos y abuelas transmisores de sabiduría, amor y tradición como memoria viva que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos y, desde luego, que Dios continúe ayudándonos cada vez que madruguemos y que, en definitiva, la voluntad nos sostenga para hacer lo que tenemos que hacer hoy y no dejarlo para mañana… “¡Ahí está el detalle!”.

Y a ti ¿Qué dicho te representa?