Cuando un líder te dice: “confío en ti”
10/02/2026
Autor: Dra. Eva María Pérez Castrejón
Cargo: Directora de Promoción UPAEP

Ser parte de una empresa o institución abre la posibilidad de un crecimiento integral: mental, académico, en habilidades, competencias y desarrollo profesional. Cada colaborador puede aprovechar estas oportunidades hasta donde decida, teniendo claro que el verdadero valor agregado siempre serán los resultados.

Quienes se integran a una organización por mérito propio saben que la visibilidad no se construye con discursos, sino con el comportamiento laboral y los resultados que se entregan. Son las acciones las que forman la imagen y la reputación profesional. Y, por supuesto, no existen organizaciones ni colaboradores perfectos. Siempre hay riesgos, tensiones y crisis. A veces el entorno se asemeja a una rueda de la fortuna o a un laberinto sin salida, donde surge la duda entre hablar o callar, entre actuar o esperar. No hay manuales infalibles de liderazgo.

Por eso, en medio de una crisis, escuchar la frase “confío en ti” trasciende la cortesía. Se convierte en una señal profunda de respaldo. En ese momento, el compromiso se vuelve mayor, la responsabilidad se comparte y, aunque el corazón se regocija, la exigencia personal crece. Sobre todo, cuando la confianza proviene de alguien en quien también se cree y se respeta.

Cuando un líder externa su confianza, reconoce el criterio, la capacidad de decisión y la trayectoria. Ese reconocimiento se agradece, porque fortalece, especialmente en contextos donde el control suele predominar y la confianza en los otros es cada vez más escasa.

Hablar de confianza es apostar por el trabajo de las personas que asumen retos, particularmente cuando estos son cuantificables. No se trata solo de cumplir, sino de responder a expectativas claras y medibles, donde los resultados hablan por sí mismos. Como en el tenis: se gana o se pierde, no hay medias tintas.

Trabajar desde la confianza fortalece el sentido de identidad y pertenencia. Los valores se viven con mayor plenitud, pero también con un alto nivel de responsabilidad y compromiso para alcanzar los resultados pactados. La confianza bien otorgada genera autonomía; la autonomía, resultados.

Confiar, sin embargo, no significa ausencia de dirección. El liderazgo efectivo combina confianza con claridad: objetivos definidos, retroalimentación oportuna y acompañamiento estratégico. La confianza no elimina la rendición de cuentas; la fortalece. Cuando alguien sabe que su líder confía en él, entiende que debe responder con profesionalismo, ética y resultados.