Alerta sísmica en celulares, herramienta clave que no debe normalizarse
12/02/2026
Autor: Juan Méndez
Foto: Juan Méndez

Especialistas de UPAEP llaman a fortalecer la cultura de prevención, evitar la desinformación y no bajar la guardia ante los recientes alertamientos registrados en el país.

Ante la reciente activación de la alerta sísmica en dispositivos móviles en lo que va del año, UPAEP, a través de la Facultad de Ingeniería Civil, analiza las aportaciones de esta tecnología, su funcionamiento y la reacción social frente a los avisos.

Eduardo Ismael Hernández, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería Civil, explicó que en 2026 ya se han emitido tres alertamientos validados por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), organismo creado tras el sismo de 1985.

“Vale la pena destacar que el SASMEX es un desarrollo orgullosamente mexicano. Es resultado del trabajo de ingenieros e investigadores nacionales y su objetivo es prevenir desastres asociados a un fenómeno natural que en México es constante: los sismos”, subrayó.

El académico recordó que México es uno de los países con mayor peligro sísmico debido a la interacción de al menos cinco placas tectónicas. Más del 80% de la sismicidad nacional está asociada a la subducción de la placa de Cocos bajo la placa Norteamericana, en la costa del Pacífico.

Detalló que la magnitud de un sismo representa la energía liberada, mientras que la intensidad depende de tres factores fundamentales: la magnitud, la distancia al epicentro y las condiciones del suelo.

“En 1985, aunque el epicentro estuvo a más de 400 kilómetros de la Ciudad de México, el tipo de suelo lacustre amplificó las ondas sísmicas. Eso nos enseñó que no solo importa la magnitud, sino también el sitio”, puntualizó.

Ismael Hernández explicó que el sistema funciona gracias a 96 estaciones distribuidas principalmente en la costa sur del país, que detectan primero las ondas P (más rápidas y menos destructivas) y, con base en la diferencia de velocidad respecto a las ondas S (más lentas y de mayor energía), calcula el tiempo de anticipación.

“Para un sismo en la costa de Guerrero, Puebla o Ciudad de México pueden tener hasta 40 segundos de aviso. Pero si el epicentro está cerca, como ocurrió en 2017 entre Morelos y Puebla, el tiempo se reduce drásticamente. Incluso puede sentirse el movimiento casi al mismo tiempo que suena la alerta”, explicó.

Añadió que en sismos locales o de fallas cercanas —como las identificadas en zonas de Puebla— prácticamente no hay tiempo de anticipación.

Por ello, enfatizó que las recientes alertas no han sido falsas: “Han sido efectivas. Que no se haya sentido fuerte no significa que no haya existido el sismo. Las ondas llegaron atenuadas”.

Por su parte, José Alberto Herrera Hernández, Director de la Facultad de Ingeniería Civil, advirtió que uno de los principales riesgos es que la población normalice el sonido de la alerta y deje de reaccionar.

“No podemos darnos el lujo de vivir en un país con alto peligro sísmico y actuar con indiferencia. La clave está en establecer una cultura de prevención y predicar con el ejemplo desde casa”, afirmó.

Ambos especialistas coincidieron en que la herramienta tecnológica es valiosa, pero pierde sentido si no se sabe cómo actuar.

“El error es quedarse quieto esperando a ver si se siente. No hay que esperar. Hay que activar el protocolo: evacuar si es posible, alejarse de cristales, no grabar videos y no perder tiempo”, recalcó Eduardo Ismael.

En caso de estar en un vehículo, se recomienda orillarse con precaución y permanecer dentro; en centros comerciales o espacios públicos, seguir las indicaciones de brigadas internas de Protección Civil.

Ismael Hernández también alertó sobre el uso político de la información técnica. “La desinformación es igual de peligrosa que el sismo. Decir que cualquier sistema privado funciona igual que el SASMEX o prometer que alertará para todos los sismos no es correcto. Se requieren décadas de investigación, calibración y validación científica”, sostuvo.

Reiteró que el desarrollo del sistema es mexicano, validado incluso por organismos internacionales, y que su mejora continua depende del apoyo a la investigación científica.

Los especialistas subrayaron que la alerta sísmica no resuelve el riesgo estructural. “En Japón no siempre evacúan porque confían en sus construcciones. En México aún tenemos un reto enorme en la calidad de las edificaciones. No siempre habrá tiempo para salir”, advirtió el Director de Ingeniería Civil.

En este contexto, UPAEP impulsa la formación especializada en evaluación de riesgos estructurales, con el objetivo de fortalecer la seguridad en edificaciones existentes y futuras.

Respecto a la percepción de que los sismos se han incrementado por el cambio climático, Ismael Hernández aclaró que la Tierra es un sistema dinámico que registra actividad sísmica permanente.

“En 2025 se registraron cerca de 39 mil sismos en México, es decir, en promedio uno cada 13 minutos. La mayoría son de magnitudes pequeñas y no se perciben. Siempre está temblando”, explicó.

Indicó que no existe evidencia concluyente que vincule directamente el cambio climático con el incremento de grandes sismos, ya que estos obedecen principalmente a procesos tectónicos internos.

Los especialistas insistieron en puntos clave que la población no debe minimizar:

  • Pensar que si no se sintió fuerte fue una falsa alarma.
  • Ignorar la alerta por costumbre.
  • Grabar en lugar de actuar.
  • Creer que el sistema resuelve todo el riesgo sísmico.
  • Desconocer los protocolos de Protección Civil en casa y trabajo.

“La alerta puede marcar la diferencia entre vivir o no. Pero depende de nosotros usar esos segundos con responsabilidad”, concluyó Eduardo Ismael Hernández.

UPAEP reiteró el llamado a fortalecer la cultura de prevención, apoyar la investigación científica y asumir que en un país sísmico la preparación no es opcional, sino una responsabilidad colectiva.