Contra envejecimiento
04/01/2024
Autor: Paco Rubín
Foto: Fernanda Bretón
Le arrancó las manecillas a su reloj y se detuvo el tiempo. 
Lucrecia ya no envejecía y se pasaron así las horas y los días y los meses y los años y también pasó un gato por su cornisa. 
Pero para ella, el tiempo no transcurría. 
Lucrecia se había vuelto eterna e inmortal. 
El día más y menos pensado, Lucrecia murió de vejez. 
El tiempo sólo había jugado a las escondidillas.