Obtuvo dos medallas nacionales de tercer lugar en los Campeonatos CONADEIP
Cerrar un ciclo nunca es sencillo, pero hacerlo con la certeza de haberlo entregado todo es una muestra del espíritu que distingue a las Águilas UPAEP. Ese es el caso de Odette Ramírez, quien concluye su elegibilidad con el equipo femenil de futbol dejando una huella marcada por la resiliencia, el compromiso y el amor por los colores.
Odette llegó a UPAEP en el año 2020, en un contexto atípico que puso a prueba no solo su preparación deportiva, sino también su fortaleza personal. Su primer contacto con el equipo representativo se dio a distancia, en entrenamientos virtuales, sesiones de acompañamiento psicológico y dinámicas que buscaban mantener vivo el sentido de equipo en medio de la incertidumbre. Posteriormente, el regreso paulatino a la presencialidad implicó nuevos retos: entrenamientos separados, horarios escalonados y una adaptación constante que forjó carácter.
Portar el uniforme de las Águilas significó para ella un orgullo y la materialización de un sueño que nació desde muy pequeña: convertirse en jugadora universitaria. Llegar a UPAEP fue asumir un reto mayúsculo, uno que decidió afrontar con entrega total y la convicción de dar siempre lo mejor dentro y fuera de la cancha.
En el plano deportivo, Odette destaca como uno de sus mayores logros la obtención de dos medallas nacionales (CONADEIP de futbol rápido), ambas de tercer lugar, compitiendo ante universidades de alto nivel y adaptándose a una modalidad de juego rápido y exigente. Resultados que reflejan no solo talento, sino disciplina y trabajo constante.
De manera especial, guarda en la memoria su última temporada, una etapa de cambios, nuevas jugadoras y una cohesión de equipo que fortaleció la identidad colectiva. Una campaña que sembró bases sólidas y alimentó la ilusión de un futuro prometedor, con la mirada puesta en el ascenso a la Conferencia Nacional en 2026.
A lo largo de estos años, Odette vivió una evolución integral. El futbol universitario la impulsó a crecer no solo como atleta, sino también en lo académico, personal y profesional, enseñándole a no rendirse, a luchar por lo que quiere y a ser resiliente frente a la adversidad. Ser deportista universitaria significó aprender a equilibrar responsabilidades, replantear prioridades y construir un proyecto de vida con claridad y determinación.
En ese camino, reconoce la importancia de cada entrenador y compañera que formaron parte de su historia. De manera especial, destaca el acompañamiento de Majo Martínez, con quien compartió el inicio del proceso y forjó una amistad profunda, además de las risas, abrazos, apoyo y comprensión que siempre estuvieron presentes dentro del equipo.
El reto de combinar el deporte con la vida académica se intensificó al ser foránea, enfrentando ajustes en alimentación, horarios, clases, entrenamientos y responsabilidades cotidianas, sin perder de vista la exigencia de mantener el promedio académico necesario para competir. Un esfuerzo triple que asumió con convicción, impulsada por el deseo de alcanzar sus sueños.
UPAEP fue para Odette un espacio de transformación. La universidad le brindó acompañamiento profesional, oportunidades académicas y experiencias que ampliaron su perspectiva de vida, reafirmándole que los objetivos sí se pueden alcanzar cuando se cuenta con las herramientas, el conocimiento y la actitud correcta.
Hoy, al concluir su elegibilidad, se abre una nueva etapa. Egresada de Gastronomía, Odette se prepara para emprender uno de sus grandes sueños: abrir su propio restaurante en su ciudad de origen, sin dejar de lado el deporte y con la firme intención de regresar para buscar la medalla de ascenso en 2026. Además, su paso por UPAEP le permitió realizar prácticas profesionales en escenarios de alto nivel, como el Hotel Fairmont Mayakoba Riviera Maya y el restaurante Mexko del chef Iván del Razo, experiencias que fortalecieron su perfil profesional.
Trabajo en equipo, resiliencia, disciplina, liderazgo, empatía, compromiso y responsabilidad son solo algunas de las competencias que Odette reconoce haber desarrollado gracias al deporte universitario, valores que hoy forman parte de su identidad.
Para ella, UPAEP es su alma mater, una de las mejores etapas de su vida, el lugar que le abrió puertas, le otorgó una beca y la acompañó en la realización de sus sueños. Los valores institucionales —la dignidad de la persona humana, la libertad y el amor— se quedaron arraigados en su forma de ver y vivir la vida.
Odette se despide llevándose para siempre a las personas, los partidos, los entrenamientos, el pisar la cancha, el aliento de cada juego y el honor de haber representado a UPAEP durante cinco años inolvidables. Se va con el corazón lleno y la certeza de que, como ella misma lo afirma, un águila siempre será águila.
















